Hola, me llamo Paloma y manejo este blog y bueno les cuento que me dedico a escribir ficción, ósea, no todo lo que leen acá es real.
Sabes lo que sucede pero estás muy drogada como para entenderlo. Alguien pone una canción como trance muy sexy. Haces cosas que más tarde no recuerdas. Despiertas. Estás desnuda sobre la cama. La cabeza te duele. Toda la cama rodeada por ropa y cosas que no entiendes. Miras tu celular y encuentras 5 fotos de ti. Te sientes horrible. Te sientes vacía. Buscas tu ropa entre la zona de desastre. No encuentras tus calzones. Ni tu blusa. El baño huele a quemado. No sabes qué te pasa pero cada que estás intoxicada te vuelves libre, demasiado libre y destrozas tu vida y terminas al día siguiente pegando los cachos de ti que quedaron regados por la habitación donde despiertas, por la calle donde caminaste hasta la madre. Ya no quieres esta vida. Ya no quieres sentirte perdida. Te pones los calzones. Una camisa que no es tuya y te largas para siempre de esa vida. Le dices adiós a tus años de destrucción y tragedia. Ahora encontraste un nuevo caos, tu apocalipsis personal. De pronto recuerdas cómo tomaste la última pastilla, en un rito donde juraste que siempre estarías desnuda para él, la persona más importante de tu existencia. Por eso dejaste de meterte madres hace un año. Ahora serás lo que siempre quisiste y tuviste miedo a ser: una mujer aburrida y tranquila.
Sabes lo que sucede pero estás muy drogada como para entenderlo. Alguien pone una canción como trance muy sexy. Haces cosas que más tarde no recuerdas. Despiertas. Estás desnuda sobre la cama. La cabeza te duele. Toda la cama rodeada por ropa y cosas que no entiendes. Miras tu celular y encuentras 5 fotos de ti. Te sientes horrible. Te sientes vacía. Buscas tu ropa entre la zona de desastre. No encuentras tus calzones. Ni tu blusa. El baño huele a quemado. No sabes qué te pasa pero cada que estás intoxicada te vuelves libre, demasiado libre y destrozas tu vida y terminas al día siguiente pegando los cachos de ti que quedaron regados por la habitación donde despiertas, por la calle donde caminaste hasta la madre. Ya no quieres esta vida. Ya no quieres sentirte perdida. Te pones los calzones. Una camisa que no es tuya y te largas para siempre de esa vida. Le dices adiós a tus años de destrucción y tragedia. Ahora encontraste un nuevo caos, tu apocalipsis personal. De pronto recuerdas cómo tomaste la última pastilla, en un rito donde juraste que siempre estarías desnuda para él, la persona más importante de tu existencia. Por eso dejaste de meterte madres hace un año. Ahora serás lo que siempre quisiste y tuviste miedo a ser: una mujer aburrida y tranquila.